LA RAZON DE SER

La Asociación Empresarial Hotelera y Gastronómica de Bariloche, con setenta y cinco años de trayectoria en la Ciudad, fue constituida en su inicio, por un grupo de empresarios del sector con el objeto de representar, defender, gestionar y promocionar los legítimos intereses de nuestros asociados, así como el desarrollo del sector que representa.

Con el tiempo, sustentados en el tesón de nuestros fundadores, sus experiencias, éxitos y fracasos, se fueron generando acciones y políticas que fueron ejemplo a imitar por otras Instituciones.

Ello nos llevo también a incorporar una amplia gama de servicios y asesoramiento técnico y profesional en distintas áreas comprendidas en nuestro habitual accionar, con el objeto de acercar a nuestros asociados elementos de juicio y valoración para un mejor desarrollo de sus negocios.

Complementariamente y en forma regular fueron incorporándose como la columna vertebral de nuestra gestión, la capacitación destinada a empresarios, así como a su personal, por entender que esta es la única herramienta que nos permitirá alcanzar la excelencia.

Sin embargo y mas allá de lo reseñado, entendemos que largo es el camino a seguir hacia el futuro, muchos los desafíos y que la unidad empresarial es el único vehiculo para desarrollar o acompañar políticas que nos permitan alcanzar el verdadero crecimiento de nuestra actividad.

Historia

A fines del siglo XIX comenzó el asentamiento poblacional en la región de los lagos andinos.

Entre 1876 y 1902 el Dr. Francisco P. Moreno, perito argentino en límites, recorre exhaustivamente la región y la describe como que “…contiene la reunión más interesante de bellezas naturales que he observado en Patagonia…”, y en sus Apuntes Preliminares en el año 1896 ya anticipa la idea de crear un parque nacional para proteger toda esta maravillosa zona de lagos, valles y montañas.

En el verano de 1902 llegan los primeros turistas alojándose en el local de Wiederhold (San Carlos), que contaba con once habitaciones.

Para el año de la fundación del pueblo de San Carlos de Bariloche (1903) ya existían tres establecimientos que ofrecían alojamiento. A partir de ese momento fue constante el crecimiento de la actividad en la zona, debido mayormente a la magnificencia del paisaje cordillerano con sus lagos y majestuosa naturaleza que hacían llamar a Bariloche “La Suiza Argentina”.

En la década del ’30 se transformó en el lugar predilecto de aristocráticos turistas e invitados como el Príncipe de Gales Eduardo de Windsor y su hermano el Duque de Kent, Eduardo de Windsor fue luego Rey de Inglaterra con el nombre de Eduardo VIII.
En 1934 se crea el Parque Nacional Nahuel Huapi y en diciembre del mismo año, llega el Ferrocarril hasta San Carlos de Bariloche, que junto con la construcción del Hotel Llao-Llao en 1938 dan un singular empuje al turismo de esa época.

Otros acontecimientos importantes fueron la fundación del Club Andino Bariloche generador de actividades de montaña y las escuelas de esquí con lo que comenzó a desarrollarse una importante afluencia de turistas en invierno, construyéndose nuevos hoteles como el Catedral, Tunquelen, Ruca Malen, que junto con otros duplicaron la capacidad hotelera de Bariloche, contando con alrededor de 30 hoteles y más de 1000 habitaciones. En 1940 se inicia el servicio aéreo de pasajeros desde Buenos Aires a San Carlos de Bariloche con aviones Junkers que transportaban 18 pasajeros haciendo dos escalas y llegando en 7 horas de vuelo.

Otro factor importante de crecimiento lo constituyó la adquisición por parte del turismo de alto poder económico de lotes de terreno o parcelas para la construcción de residencias veraniegas en cercanías a Llao Llao, Tacul, Mascardiy Traful, que generaron en el tiempo la necesidad de una mayor capacidad alojativa en su entorno.

Dado el crecimiento turístico en el Parque Nacional Nahuel Huapi y su zona de adyacencia, se hacía cada vez más necesario llevar adelante una política empresarial que permitiera organizar y unificar de alguna manera los distintos puntos de vista respecto a la calidad y precios de los servicios turísticos. Para ello se formó la Asociación de Hoteles Restaurantes Confiterías Bares y Afines de San Carlos de Bariloche y Parque Nacional Nahuel Huapi, que sesionó por primera vez el 13 de marzo de 1943, como comisión provisoria, estando constituída por las siguientes personas, Presidente Don Eduardo May, acompañado por los Sres. Atilio Leandro Carniel, Primo Pastor Melo, Pedro Vinet, Andrés Festa, Elena Dedevescovich, José Biancucci, Mayer, Hans Snakowski, Joaquín Chic, Máximo Sauter y Dr. Raúl Parodi Cantilo.

La gastronomía acompañó el desarrollo de la hotelería, abriéndose establecimientos en cada nuevo lugar que se descubría con la llegada del turista.

Desde los comienzos la hotelería ha influido significativamente en la economía regional. A lo largo de la década del ’50 la amalgama entre los dos rubros fue cada vez más importante.

En la actualidad San Carlos de Bariloche tiene una capacidad de alrededor de 18000 camas, con aproximadamente 300 establecimientos entre hoteles, hosterías, hospedajes, bungalows y cabañas, con una oferta de 5 discotecas de última generación, 1 casino y más de 100 establecimientos gastronómicos contando con cafés, cybercafés, confiterías, casas de té, pizzerías, parrillas y restaurantes con comidas regionales e internacionales.

La Asociación a través de los años fue cambiando de nombre, debido a la incorporación de nuevas entidades, como la de los empresarios gastronómicos y se transformó no sólo en un referente del sector sino de toda la actividad turística en general.

La Asociación es miembro de la Federación Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA).

Fuente: Ricardo Vallmitjana – Museo Histórico Regional